¿CERRARA EL MUSEO PALEONTOLÓGICO DE LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA?
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Noticia del 24 de febrero de 2010
María José Crespo Roig
Zaragoza.- El Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza podría verse obligado a cerrar si no encuentra recursos con los que financiarse. La desaparición en los presupuestos de Aragón para 2010 de la partida destinada al centro lo coloca en una tesitura delicada, ya que sin los escasos 45.000 euros anuales que recibía del Ejecutivo, sus responsables ven “imposible” que pueda seguir funcionando.
El desconcierto comenzó cuando se presentaron los presupuestos para este año sin que se incluyera ninguna partida para este espacio, el único museo científico público de la Comunidad. Al principio, se creyó que se trataba de “un olvido”, un error que rectificar, pero meses después sigue sin haberse anunciado una solución.
Pese a que el tiempo corre y el dinero no llega, en la dirección del museo se mantienen los ánimos. El director del centro, Eladio Liñán, se muestra “optimista” porque ve “razonable” que este museo, en cuyo depósito se conserva el 99% del patrimonio paleontológico de Aragón, “siga adelante”. Y con este propósito, el Rectorado está intentando mantener conversaciones con la DGA. Desde enero, la vicerrectora Concha Lomba busca alcanzar un acuerdo con el Departamento de Cultura y Educación para desarrollar un convenio “estable” entre ambas instituciones que permita mantener abierto el centro de forma permanente.
Hasta ahora, el museo recibía una aportación anual de 45.000 euros, con los que se pagaba a las tres personas que se encargan de su funcionamiento. Con el convenio que se plantea, la idea es que el museo se asegure “un carácter permanente” y que cuente con una cantidad presupuestaria anual fija, “aunque sea testimonial”. Lo que se tiene claro es que el acuerdo no podría pasar por una reducción de los fondos recibidos hasta el momento, que ya han sido objeto de reducciones anteriores. “Con menos dinero es imposible”, asevera el director.
A finales de mes, se desvelará si estos contactos han dado sus frutos o si, en cambio, habría que recurrir a otras alternativas para que los más de 50.000 fósiles que guardan los muros de este museo no queden soterrados de nuevo, pero en este caso, bajo los problemas económicos.
"Un bochorno para la cultura"
Y de organizar estas alternativas se encarga la Asociación de Amigos del Museo Paleontológico, donde afirman “estar absolutamente escandalizados” ante la incertidumbre que envuelve a este escaparate de la historia, que cada año recibe la visita de más de 20.000 personas, sobre todo turistas y estudiantes, para quienes es un magnífico instrumento de apoyo didáctico.
Para evitar el cierre de las instalaciones, lo que para la asociación sería “un bochorno” para la cultura, los más de 500 socios que forman el colectivo han iniciado una campaña de recogida de firmas con la que ya se han obtenido más de 5.000 rúbricas. El vicepresidente de la asociación, Joaquín Guerrero, no duda de que contarán con el apoyo de la comunidad científica en general en el caso de que sea necesario, además de con el respaldo del mundo académico.
También han elaborado un manifiesto y ya han pensado varias actividades como protesta que pondrán en marcha si finaliza este mes sin haberse conseguido una solución al respecto. “Haremos más cosas”, afirma Guerrero. Y entre las posibilidades, plantean acudir a los grupos municipales del Ayuntamiento de Zaragoza “porque –insiste el vicepresidente- esto realmente afecta a la cultura en general”.
Y es que no deja de ser como mínimo “curioso” el que se esté planteando el cierre de este museo, uno de los más importantes de España en su especialidad, a la par que se reivindican los méritos culturales de la ciudad maña. “Yo entiendo que el Ayuntamiento pondrá el grito en el cielo con esto, que no deja se ser un hachazo a la idea de que se esté promocionando Zaragoza como Capital de la Cultura”, concluye Guerrero.
El Museo Paleontológico de Zaragoza nació en 1985 poco después del inicio de los estudios de la Licenciatura de Ciencias Geológicas en la Universidad de Zaragoza. Además de albergar labores de conservación y de investigación, este espacio, con más de 50.000 piezas en su haber, lleva más de 25 años siendo una unidad didáctica para miles de escolares, que recorren retales del pasado en forma de fósiles.
La falta de presupuesto obligó a cerrar sus puertas en 1998, y no se pudo reabrir hasta un dos años más tarde. La sombra del cierre ha reaparecido. La crisis parece capaz de dejar huella hasta en los fósiles de hace millones de años.




